Dolor del negocio
El problema no suele ser solo el diseño
En Armilla, muchas peluquerías comparten una dificultad parecida: cuesta llenar huecos entre semana y las clientas nuevas no siempre encuentran una forma cómoda de pedir cita. Si la web no ayuda a ordenar ese punto, la captación sigue dependiendo demasiado del teléfono, mensajes dispersos o una ficha de Google muy básica.